Antes de elegir una localización o una luz, conviene hacerse una pregunta: ¿qué queremos contar? Una fotografía de marca personal necesita responder a la persona que está frente a la cámara y al contexto en que se va a utilizar.
Un retrato puede acercar, despertar curiosidad o transmitir distancia. El vestuario, el gesto y el espacio intervienen en esa lectura. La dirección creativa consiste en hacer que esas decisiones trabajen juntas.
Una buena forma de preparar una sesión es escribir tres ideas que deberían permanecer después de ver las imágenes. Esas ideas pueden convertirse en el punto de partida para construir el lenguaje visual.